miércoles, 28 de marzo de 2012

REVERDECER

"Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva" Job 14:7-9


Estamos frente a un versículo que desafía las leyes naturales, la razón y la ciencia La ley de la naturaleza indica que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Lo aprendimos en la escuela. Pero la Escritura habla de un árbol muerto que vuelve a vivir. No de un árbol semiseco o muriendo, es uno hecho polvo. Esta planta, se afirma, reverdecerá con el agua.

¿Has visto un árbol que haya sido cortado, que su raíz está envejecida y todo su tronco está totalmente desmoronado hasta el mismo polvo? Coincidirás conmigo que es difícil creer que pueda revivir, tener nuevas ramas, hojas, frutos.  He visto milagros del agua en la vegetación. Campos y jardines áridos, con una buena lluvia, son renovados. El pasto café se vuelve verde, hay nuevas hojas y flores que se abren gozándose del refrescante regalo venido del cielo. Recientemente viví la experiencia del cambio de estación de invierno a primavera. Parecía casi imposible que de ese raquítico conjunto de ramas secas - porque no puedo decir árbol - pudiese nuevamente surgir un planta frondosa y llena de flores. Pero pasó justamente frente a mi casa y ante mis propios ojos. Ahora hay un árbol muy lozano, cubierto de hojas con un maravilloso color. 

Este es una bendición de la naturaleza que Dios creó. Pero el versículo no habla de campos áridos o árboles secos, habla de una planta muerta, hecha polvo, en otras palabras ha llegado a su fin. Sin duda que verla reverdecer es todo un milagro, pero posible, ¿no es acaso esto realmente maravilloso?  

Lo más maravilloso de todo es que la Palabra del Señor no está ahí solo para mostrarnos su poder en medio de la vida vegetal, no, Él está haciendo una promesa para que se cumpla en tu en nuestras propias vidas. Tu vida espiritual, física y aún material puede experimentar esta lastimera condición de envejecimiento y muerte.  ¿A qué punto de aridez, destrucción o ruina has llegado? ¿Piensas que los efectos desintegradores del pecado han hecho tan profunda huella en tu vida que no tienes esperanza de una vida mejor?  Destruidas por el enemigo de las almas, más aún, muertas, víctimas del desierto que este mundo significa ¿Podrá cumplirse esta promesa en nosotros?

Tan cierto como el que todo ser vivo tiene un ciclo, es igualmente real que no importan las circunstancias en que nos encontremos, cuán bajo hayamos caído o cuánto nos alejamos, hay esperanza en el Agua de la Vida, hay esperanza en Jesús. La Biblia nos afirma, aún de ese árbol ya hecho polvo, hay esperanza. Sí, hay esperanza para ti y para mí; de una vida mejor, de un mundo mejor, esperanza de eterna salvación.  Cristo te dice: “más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:14)

Ven hoy a Cristo, bebe de esa fuente y tu vida reverdecerá.

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